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¿Qué son las representaciones lingüísticas?

Escrito por Mariana / 16 de septiembre de 2008

Uno de los conceptos que los lingüistas del mundo analizan es el de representación lingüística o sociolingüística. Si bien no todos manejamos este término, sí formamos parte del discurso que lo sustenta: esto es, que algunas lenguas son más importantes que otras, que ciertas lenguas sirven para algo, que otras sirven para otra cosa, y que algunas no sirven para nada.

Uno de los conceptos que los lingüistas del mundo analizan es el de representación lingüística o sociolingüística. Si bien no todos manejamos este término, sí formamos parte del discurso que lo sustenta: esto es, que algunas lenguas son más importantes que otras, que ciertas lenguas sirven para algo, que otras sirven para otra cosa, y que algunas no sirven para nada. De esta manera, contribuimos tanto a mantener vigentes las representaciones sociolingüísticas actuales como también a ir creando otras nuevas.

Pero, ¿qué es exactamente una representación lingüística?
Las representaciones lingüísticas consisten en ciertos discursos que circulan dentro de la sociedad referidos a determinadas lenguas. Por ejemplo, una representación actual muy común referida al inglés es la de “el inglés: la lengua mundial”. Tenemos la sensación de que en todo el mundo nos haremos entender con este idioma. Ligada a esta representación, entonces, hay otras: “Aprender inglés es útil”, “Con el inglés consigo trabajo seguro”, “Si no sé inglés no tengo futuro”.
Hay otras representaciones que tienen que ver con los pueblos y con los países: “Argentina es un país monolingüe”, por ejemplo, donde se deja de lado la existencia de decenas de comunidades que conservan sus lenguas amerindias originarias. O algo como “en España se habla español”, en lugar de llamarlo castellano, es una representación que conlleva una fuerte carga política, debido a que en diferentes regiones de España se hablan distintas lenguas.
También existen representaciones ligadas a quiénes son los que hablan la lengua: “El francés lo estudian los ricos”, “las lenguas aborígenes son lenguas sin futuro”, “El toba se va a extinguir”, “El alemán es una lengua propia de un pueblo inteligente”. Aquí se entremezclan los prejuicios raciales y nacionales con los prejuicios lingüísticos, que también existen y son más frecuentes de los que mucha gente cree.

Las representaciones, ¿son ciertas?
Una representación es por definición algo irreal, un reflejo. Se trata de la manera en la que la realidad social se refleja en la psicología de los hombres. Como toda ideología, las representaciones no necesariamente se corresponden con la realidad, pero es importante tener en cuenta que si bien pueden llegar a deformarla, también pueden influirla, al modificar las conductas de las personas. Por ejemplo, al haber cada vez más personas convencidas de que “aprender inglés es útil”, progresivamente más personas deciden aprender este idioma. Entonces, al mismo tiempo, la lengua se vuelve más y más útil, porque quienes lo estudian pueden comunicarse entre sí.
Esto puede ser bastante peligroso en cuanto a las representaciones negativas se refiere. Un pueblo que habla una lengua minoritaria, que cuenta con pocos miles de hablantes, puede sentirse motivado a abandonarla por completo si siente el peso de una representación tal como la de que su lengua no sirve para nada y está pronta a desaparecer. Con ello, puede sentirse impulsado por abrazar definitivamente a la lengua dominante, y dejar de lado su propia lengua con toda la riqueza semántica que ésta conlleva. De esta manera, las representaciones se constituyen en profecías autocumplidas.

¿Cómo influyen las representaciones lingüísticas a la hora de decidir estudiar una lengua?
Además del mencionado ejemplo del inglés y su utilidad, hay otras representaciones que son las que se refieren al aprendizaje de las lenguas, y la dificultad para conseguirlo: “El italiano es fácil”, “El chino es difícil”, “Es imposible pronunciar como un francés”. Este tipo de discursos nos condicionan a la hora de estudiar cada una de estas lenguas, porque nos predisponen favorablemente o en contra de la misma. Así, la representación de que una lengua es difícil o de que nunca llegaremos a “aprenderla bien” puede persuadirnos para no estudiarla. Por el contrario, la confianza en que una lengua es fácil o útil, nos motivará para avanzar más rápido.

Lo importante a tener en cuenta con las representaciones es no rechazarlas por completo (además es inútil, pues están bien insertas dentro de la sociedad), ni tampoco aceptarlas a ciegas, sino mirarlas críticamente desde una distancia. Y recordar que no son más que creencias, para no otorgarles más peso del que ya de por sí tienen.

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