Alemán

Cómo incorporar vocabulario

Escrito por Mariana / 23 de septiembre de 2008

Aprender una lengua extranjera implica un desafío en muchos aspectos: primero, conocer la gramática, que es un sistema muchas veces bastante diferente al de nuestra propia lengua; segundo, incorporar el vocabulario, que, a diferencia de la gramática, no siempre se puede sistematizar, por lo que hace falta mucha más memoria para aprenderlo. Sin embargo, con dedicación y paciencia, podemos incorporar muchas palabras en poco tiempo.

Aprender una lengua extranjera implica un desafío en muchos aspectos: primero, conocer la gramática, que es un sistema muchas veces bastante diferente al de nuestra propia lengua; segundo, incorporar el vocabulario, que, a diferencia de la gramática, no siempre se puede sistematizar, por lo que hace falta mucha más memoria para aprenderlo. Sin embargo, con dedicación y paciencia, podemos incorporar muchas palabras en poco tiempo.

El diccionario, tu mejor amigo
Cuando trabajes con un texto en el otro idioma, o incluso escuchando una conversación grabada (en audio, en una película o en televisión), toma nota de aquellas palabras desconocidas y búscalas en el diccionario. Muchos estudiantes corren a consultar al profesor, sin darse cuenta de que la palabra nueva se fijará mejor si nos tomamos la molestia de anotarla y buscar su definición. Además, otra cosa que conviene hacer es intentar utilizarla en una oración, para no aprenderla como una palabra suelta sino como un elemento más que nos permite comunicar algo.

Evita las traducciones
Nuevamente con ayuda del diccionario, busca la definición de la palabra en la misma lengua. Los diccionarios bilingües nos ayudan a salir del apuro, pero no a incorporar vocabulario, ya que el concepto mental lo seguiremos etiquetando en nuestro propio idioma. Cuando el profesor dé vocabulario en clase, una buena idea es hacer dibujitos, garabatos, etc. Por ejemplo, si me topo con la palabra italiana pipistrello, es posible que la incorpore más rápido si dibujo un murciélago que si simplemente anoto la traducción. Y no importa si no eres Picasso con el lápiz: se trata de simples ilustraciones que te permitan recordar la definición.

Escucha y lee, pero no olvides conversar y escribir
Los psicolingüistas están dentro de todo de acuerdo en que existen diferentes “léxicos mentales” (una suerte de almacén de palabras en nuestro cerebro). Distinguen entre léxicos mentales de entrada (de escucha y de lectura) y de salida (de habla y de escritura). En general, a todos nos resulta más fácil la comprensión que la producción, y esto lo apreciamos con facilidad al estudiar un segundo idioma. Al toparte con una palabra en un libro por segunda vez, o al escucharla repetidas veces en una conversación, posiblemente la comprendas, si bien después no estés seguro de cómo se escribe o cómo se pronuncia. El desafío es incorporar palabras tanto en los léxicos de entrada como en los de salida, por ello es importante que te ejercites: intenta incorporar en tus conversaciones y en tus escritos las palabras y las expresiones que aprendas. De esta manera, sabrás que las has adquirido verdaderamente.

A diferencia de la gramática, que puede aprenderse por completo en pocos años (más allá de las excepciones y las irregularidades propias de cada lengua), el vocabulario es algo que nunca se termina de adquirir. Aún en nuestra primera lengua, hay muchísimas palabras que no conocemos, y constantemente estamos aprendiendo alguna nueva. Estudiando un idioma, sabremos que adquirir el vocabulario nos llevará toda la vida, pero podemos lograr muchos progresos poniendo atención y dedicación de nuestra parte.

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