Alemán

Los mitos del bilingüismo

Escrito por Laura / 9 de julio de 2009

Si bien cada vez son más los niños bilingües, son muchos los mitos que aún rodean a la enseñanza de más de un idioma. Aquí desmentiremos los más populares.

Hace apenas unos sesenta años atrás, criar a un niño en un ambiente bilingüe no estaba bien visto. Muchas personas temían enseñar a sus hijos su propia lengua por miedo a que sean discriminados o que tengan problemas de aprendizaje o de conducta. Si bien en la actualidad estás absurdas creencias han sido desmentidas, muchas personas aún hoy guardan algunos prejuicios.

Los niños bilingües no son diferentes

Crecer en un hogar con más de un idioma no convierte a los niños en bichos raros. Los problemas lingüísticos que aparecen durante la primera infancia se solucionan con la correcta intervención de los padres y los pequeños pueden desarrollar ambas lenguas en perfectamente.

Los niños bilingües no tienen más problemas de aprendizaje ni de conducta que los monolingües. No existe ninguna relación entre el aprendizaje de una o más lenguas y el desarrollo de la personalidad. Durante los primeros años el aprendizaje es un juego, por lo que no se vive como algo forzado ni impuesto, se aprende naturalmente y en forma espontánea. Esto quiere decir que para los niños ser bilingües no es una obligación ni una carga.

Otro mito común es que los niños bilingües tienen problemas para comenzar a hablar, por lo que suelen comenzar más tarde que el resto. Hay quienes afirman que esto es cierto y hay quienes dicen que no, que es simplemente de acuerdo con cada niño. En lo que ambas posturas están de acuerdo es que independientemente de si hablan temprano o no, los niños pueden desarrollar luego las habilidades lingüísticas y hablar perfectamente en los dos idiomas. Que un niño hable a temprana edad no es sinónimo de mayor inteligencia ni quiere decir que los que hablan más tarde vayan a ser “peores” hablando en el futuro.

Todos tenemos la capacidad de aprender

Muchos creen que los niños no tienen una capacidad natural para aprender más de una lengua y se basan en esto para decir que uno los está “obligando a hacer más de lo que pueden”, que debemos dejar “eso” para más adelante, entre otras cosas. Lo cierto es que, al contrario de lo que se piensa, cuanto antes se exponga a un pequeño a un segundo idioma, más fácil le será aprender.

La habilidad de aprender idiomas es innata y de la misma forma que aprendemos la lengua materna, podemos adquirir cualquier otra. El niño nace con la capacidad de desarrollar cualquier idioma pero al ser expuesto exclusivamente a uno, va perdiendo las conexiones neuronales que le posibilitan reproducir determinados fonemas propios de otras lenguas. Es recién después de los seis años que vamos cerrándonos exclusivamente al aprendizaje de un idioma.

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