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Qué hacer cuando el niño adopta una actitud pasiva ante un idioma

Escrito por Laura / 20 de julio de 2009

Cuando un niño bilingüe no habla en uno de los dos idiomas no significa que no lo comprenda. Ante esta situación los padres debemos tomar una actitud activa, averiguar la causa del problema y tomar las medidas adecuadas para ayudarlo.

Las dificultades de criar a nuestros hijos en un ambiente bilingüe son muchas, especialmente si nosotros no hemos sido criados de esta manera y nos vemos ante un mundo desconocido. Al llegar a la edad escolar, muchos niños adoptan una actitud pasiva ante el idioma minoritario, es decir, aquel que no se habla en su entorno. Esto puede suponer un problema si este idioma es el que se habla dentro de casa pero siempre es bueno escuchar al niño y respetar sus decisiones.

Por qué puede pasar esto

Cuando un niño adopta una actitud pasiva ante un idioma no quiere decir que no sepa o no pueda comprenderlo. En la mayoría de casos el pequeño entiende muy bien lo que se le dice pero no habla. Las razones por las que actúa de esta manera pueden ser muchas: en ocasiones es una simple cuestión de comodidad, rechazo ante el idioma minoritario por considerarlo menos importante, falta de estímulo de los padres, entre otros.

Para determinar la causa es bueno hablar con nuestros hijos e intentar comprender lo que les ocurre. Muchas veces el problema surge de la poca comprensión del entorno. ¿Hay otros niños bilingües en el entorno de los niños? ¿Los profesores fomentan o frenan de alguna manera su bilingüismo?

Muchas veces esta poca intención de comunicarse supone un verdadero problema, especialmente en aquellas familias donde los padres no hablan los dos el mismo idioma (generalmente se comunican entre sí en una tercera lengua) ya que uno de ellos no entiende a su propio hijo.

Qué hacer en estos casos

No debemos enojarnos ni retarlo por su falta de interés pero sí felicitarlo cuando realiza un avance. Una vez que hemos evaluado las posibles causas, debemos encontrar un camino para mejorar la situación. No se debe forzar al pequeño a hablar si no quiere pero debemos recordar cuál es la importancia de la segunda lengua.

Es importante no frenar la estimulación ante estos obstáculos sino reforzarla para que el niño continúe aprendiendo. Como ya hemos mencionado, que no hable no significa que no entienda y cuanto más lo estimulamos, mejor desarrollará el segundo idioma aunque sea en forma pasiva. Hablarle, ofrecerle material para que lea, películas y juegos que le interesen, realizar actividades juntos son sólo algunas de las maneras de fomentar el entusiasmo y las ganas de aprender.

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1 comentario

  1. Lorna Zuniga

    Hay una niña de 8 años que ha sido educada en escuela bilingüe desde los 4 años; español lengua materna e ingles lengua a aprender, todas las asignatiuras de inglés las lleva reprobadas, se aisla en los recreos, no habla con nadie porque en la escuela es prohibido no hablar en inglés, no le entiende a los maestros ni a sus intrucciones, pero en las asignaturas en español va muy bien; ha sido evaluada y tiene un C.I. 115 “Normal Alto”. ella dice que se quiere ir de la escuela , que no tiene amigos y uqe se siente mal allí.

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