Árabe

Viajar: la mejor forma de aprender

Escrito por Mariana / 15 de septiembre de 2008

Más allá de que podamos hoy en día estar conectados con personas de todo el mundo, gracias a las telecomunicaciones, a Internet y a la consecuente disminución virtual de las distancias, viajar sigue siendo la mejor forma de conocer el mundo.

Más allá de que podamos hoy en día estar conectados con personas de todo el mundo, gracias a las telecomunicaciones, a Internet y a la consecuente disminución virtual de las distancias, viajar sigue siendo la mejor forma de conocer el mundo. Y, de paso, aprender o perfeccionar un idioma. Estudiar con profesores, con material de audio grabado, con videos y con libros puede ser muy efectivo, pero nunca igualará a la comunicación cara a cara. Entre las múltiples ventajas de estudiar una lengua mientras se está viajando, podemos considerar las siguientes.

Antes del viaje
El solo hecho de empezar a soñar con un viaje, nos da la motivación necesaria para comenzar a aprender la lengua del país de destino. Muchas personas se sienten incapaces de sentarse a estudiar, hasta que realmente se dan cuenta de la importancia que puede tener en su vida ese aprendizaje. Cuando surgen viajes inesperados (por negocios, por ejemplo), no es mala idea conseguirse un librito con las frases más comunes: aprender a reservar una habitación de hotel, por ejemplo, o a pedir un taxi, o la cuenta en el restaurante. Pero cuando el viaje es algo planificado y soñado durante meses, podemos tomar un curso de idioma acelerado, y aprovechar para afirmar cualquier conocimiento previo que tengamos del idioma, así como para refrescar el vocabulario.

Durante el viaje
Es innecesario pensar en lo incómodo que resultaría encontrarnos en un país y no poder decir una sola palabra en ese idioma. La necesidad de comunicarnos haría que muy pronto averiguáramos, aunque sea, algunas que otras palabras. Por el contrario, al llegar y entender lo que se nos dice, cobramos una mayor sensación de seguridad, sensación que se acrecienta si a la vez logramos hacernos entender por los hablantes nativos que no tienen por qué conocer nuestra lengua.
Hablando el idioma, al menos con una destreza parcial, lograremos sentirnos más rápidamente como en casa. Las personas que conozcamos se darán más rápido a conocer, nos sentiremos parte del ambiente –¡aún más si comprendemos los chistes!- y no nos enteraremos sólo de los datos que figuran en las guías turísticas. Comprendiendo el idioma, es más fácil llegar adonde queremos llegar, comer lo que queremos comer y pagar sólo lo que pretendemos pagar.
Hay lingüistas que piensan que la cultura de una sociedad se refleja en su lengua. Pues bien, si al viajar aprovechamos para aprender el idioma, no solamente tendremos un recuerdo de los paisajes, los museos y los monumentos de un país, sino también de su pensamiento, de sus ideas y de su cultura.

Después del viaje
Las experiencias que vivimos en un lugar se nos quedan grabadas, no sólo las imágenes, sino también los sonidos. Haber tenido oportunidad para conversar con hablantes nativos, nos permitirá perfeccionar nuestra pronunciación. Por supuesto, el vocabulario también se verá enriquecido, porque en los viajes siempre tenemos miles de oportunidades para aprender palabras nuevas. También podemos aprender refranes, frases hechas y expresiones que no figuran en los libros de texto, sino que se producen en situaciones reales de comunicación, y que después podremos seguir aplicando. Finalmente, si ya contábamos con el dominio de la lengua, de todas formas habremos puesto a funcionar nuestras destrezas comunicativas, al tener que usar la lengua “sí o sí”, y no solamente frente al profesor. Todo ese entrenamiento, nos lo traemos con nosotros al volver. Y además, nuestra autoestima se verá fortalecida al percibir el logro que implica haber sacado provecho de nuestros años de estudio.

Tags: ,

No hay comentarios

No comments yet. ¿Quieres dejar un comentario?

Leave a comment